Alemania es pionera de una transformación histórica a la que llama Energiewende, una revolución energética que, según los científicos, todos los países deberemos completar tarde o temprano si queremos evitar una catástrofe climática. Alemania va a la cabeza de las grandes naciones industrializadas. El año pasado obtuvo en torno al 27 % de su electricidad de fuentes renovables tales como la energía eólica y solar, el triple que hace un decenio. El cambio se aceleró tras la fusión de la central nuclear de Fuku­shima, en Japón, a raíz de la cual la canciller Angela Merkel anunció que Alemania clausuraría sus 17 reactores nucleares antes de 2022. Hasta la fecha se han cerrado nueve, y las energías renovables han compensado la pérdida con creces.

Alemania, la cuarta economía del mundo, ha prometido algunos de los recortes de emisiones más contundentes y planean hacerlo de la siguiente manera: en 2020, un 40% respecto de 1990, y en 2050, al menos un 80%.

Ahora mismo el cumplimiento de esas promesas está en el aire. La revolución alemana nació de la sociedad: a ciudadanos particulares y Genossenschaften (cooperativas) energéticas corresponde la mitad de las inversiones realizadas en renovables. Pero las empresas energéticas tradicionales, que no previeron la revolución, presionan al Gobierno de Merkel para que pise el freno. El país sigue obteniendo bastante más electricidad del carbón que de las renovables. Y la Energiewende tiene por delante un camino todavía más largo en los sectores del transporte y la ca­­lefacción, que en conjunto emiten más dióxido de carbono (CO2) que las centrales energéticas.

La Energie­wende llevará mucho más tiempo e implicará hasta al último alemán: más de 1,5 millones de ellos, cerca del 2 % de la población, ya están vendiendo electricidad a la red. «Es el proyecto de toda una generación; no estará listo hasta 2040 o 2050, y es complicado –afirma Gerd Rosen­kranz, analista del laboratorio de ideas berlinés Agora Energiewende–. Para los consumidores finales supone un encarecimiento de la electricidad. Aun así, si en una encuesta pregunta a la gente si está a favor de la Energiewende, el 90 % le dirá que sí.»

Foto y artículo tomados de: https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/grandes-reportajes/revolucion-energetica-en-alemania-2_9762/10