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Según un informe reciente de XM, ente administrador de energía en Colombia, desde el 20 de marzo y al 16 de abril pasado se redujo la demanda energética en un 15%, producto de la cuarentena obligatoria que comenzó en algunos Departamentos y luego –desde el 25 de marzo- rigió para todo el país.

Para Pablo Corredor, especialista en renovables y Gerente de la firma PHC, este escenario de reducción de la demanda y presumiblemente caída en los precios de la energía podría redireccionar el mercado eléctrico potenciando otros segmentos.

“Si el Producto Interno Bruto (PIB) cae mucho por la recesión económica, eso va a tener un efecto en la demanda para los próximos dos o tres años”, observa el especialista.

En ese marco, considera que podría empezar a acotarse el margen de inversión para grandes proyectos, tanto eólico, solar como hidroeléctricos y termoeléctricos.

De acuerdo a un informe de la consultora Antuko, por el aislamiento social la Bolsa de Energía alcanzó el mínimo semanal del año la semana anterior (USD 48/MWh).

Fuente: Antuko

En efecto, el Gerente de PHC opina: “Creo que lo que restará de este año, cuando salgamos de este problema -del Coronavirus-, y el año entrante estará muy enfocado a Generación Distribuida, especialmente con fuentes fotovoltaicas”.

Corredor, quien forma parte de la lista de expertos que conforman la Misión para la Transformación Energética, destaca el funcionamiento del marco regulatorio colombiano de autogeneración a partir de fuentes renovables, que comenzó a regir en 2018 y que ha tenido un éxito relativo en la cantidad de conexiones que se están llevando a cabo.

Según el especialista, en un plazo promedio de 7 años un usuario puede amortizar la inversión de equipos fotovoltaicos. Pero mientras mayor es el consumo de energía ese tiempo puede reducirse en apenas 4 o 5 años.

Sin embargo existen reclamos de desarrolladores de proyectos que dicen que los Operadores de Red solicitan requerimientos exagerados para algunas conexiones demorando las habilitaciones. Para Corredor se trata de desconocimientos propios de un mercado en crecimiento que “poco a poco irá cambiando”.

“Ellos en lugar de oponerse podían desarrollar modelos de negocios más innovadores y creativos utilizando también las renovables a pequeña escala”, indica. Y confía que hay algunos distribuidores de energía que están analizando volcarse a esta área.

Fuente: https://www.energiaestrategica.com/efecto-coronavirus-pronostican-que-la-recesion-en-colombia-podria-incentivar-el-desarrollo-de-la-generacion-distribuida/

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Al igual que muchos otros países, Colombia necesita y ha empezado a experimentar una transición hacia un nuevo paradigma energético caracterizado por cinco grandes tendencias, también conocidas como las 5Ds:

  1. La descarbonización, bajo la cual se diseñan los sistemas modernos para disminuir su contribución al cambio climático y mejorar la resiliencia. La descarbonización ha sido el propósito de países como Alemania, que decidieron renunciar completamente a la energía nuclear y al carbón o Suecia, que tiene contemplado prohibir los vehículos a gasolina en algunos años.
  2. La descentralización, caracterizada por la integración de recursos energéticos distribuidos (DERs) de generación y almacenamiento (tales como la energía solar fotovoltaica en techo, las baterías y los vehículos eléctricos o baterías móviles) que son instalados por los usuarios “detrás del medidor” eléctrico, es decir, sin consultarlo con ninguna empresa de energía. Estos recursos no solo mejoran la eficiencia al nivel de cada usuario, sino que le da el poder de tomar decisiones como generar, almacenar e incluso vender energía.
  3. La digitalización, una macrotendencia presente en todos los ámbitos de nuestra vida, dada por las tecnologías de información que permiten nuevas formas de interacción entre las personas, empresas y máquinas. Las apps, blockchain, la inteligencia artificial y otras tecnologías forjan el camino hacia una economía digital.
  4. La democratización, liderada por la necesidad de sacar de la pobreza energética a las más de 1.000 de personas que actualmente no tienen acceso a electricidad, así como por la intención de empoderar a todos los ciudadanos a tomar decisiones sobre el futuro de su suministro energético tales como ser independientes o preferir energía limpia.
  5. La desregularización, como un resultado de las anteriores tendencias, le da el paso a nuevos actores, innovadores y emprendedores a jugar en el mundo de la energía tradicionalmente dominado por un puñado de empresas de energía.

El rediseño del mercado

La estructura de mercado del sector en Colombia tomó forma a mediados de los 90s gracias a la ley de servicios públicos y ley de energía eléctrica que permitió la entrada de las empresas. Este esquema fue pensado para ser operado por pocos actores de gran envergadura y con un sistema de suministro unidireccional que va desde los grandes centros de generación a los consumidores finales. 

Sin embargo, bajo el nuevo paradigma de las 5Ds, la integración de nuevas tecnologías energéticas y digitales, así como nuevos agentes de mercado (ciudadanos, empresarios) con intereses y comportamientos particulares, genera grandes retos en la planeación y operación del sistema.

Cada vez es más fácil encontrar prosumidores de energía, es decir, usuarios que no solo consumen energía, sino que también generan su propia energía e inclusive podrían vender sus excedentes a la red. Tal es el caso de empresas como Nutresa o el Aeropuerto El Dorado, así como un creciente número de personas que viven en inmediaciones de Medellín, Bogotá y Barranquilla.

Los prosumidores suministran energía a la red con parámetros de confiabilidad y operación muy diferentes a los tradicionales, altamente dependientes de las condiciones climáticas (radiación solar, viento) y basados en las preferencias de cada prosumidor que pueden ser tan diversas como las de cualquier otro mercado.

Además, esta nueva topología tiende a dejar de lado a los agentes intermediadores tradicionales ya que, en principio, hay una mayor proximidad entre la generación y el consumo y una menor necesidad de infraestructura tradicional tales como las grandes líneas de transmisión que atraviesan países.

Este nuevo esquema de mercado, que además debe armonizarme con la operación y control de nuestras redes eléctricas para garantizar un suministro confiable y seguro, debe tener la capacidad de coordinar a un gran grupo de participantes autónomos, es decir, usuarios residenciales, empresas, vehículos eléctricos, empresas de energía, utilizando tecnologías digitales para comunicar e intercambiar energía con base en preferencias individuales.

Si actualmente las redes eléctricas se diseñan y se controlan como una serie de recursos propios (cables, transformadores, generadores), en el futuro cercano se deben planear y operar con base en lo que cada usuario desee como, por ejemplo, cargar un vehículo a cierta hora o instalar más paneles en el techo. En este esquema, cada quién busca maximizar su utilidad, tomando decisiones en tiempo real (gracias a las apps), de manera transparente, simple y conveniente. En muchos países, las personas pueden delegar esas decisiones a un Smart Bot o aplicación inteligente que cargue las baterías y encienda ciertos electrodomésticos cuando la tarifa de energía es inferior y venda energía de sus paneles cuando la tarifa aumenta.

Blockchain y Tokenización

Blockchain (o cadena de bloques) promete ser una de las innovaciones más disruptivas de las últimas décadas. ¿Cómo funciona? Es una base de datos que no está en un solo lugar, sino que cada participante de una red blockchain tiene una copia de la misma, y es virtualmente imposible de modificar no solo por la dificultad computacional, sino porque crea una lógica económica que desincentiva cualquier comportamiento que vaya en contra de la red y es la misma red de usuarios la que, mediante el consenso (democrático, automático, digital) entre miles o millones de usuarios, valida los intercambios de información entre los nodos.  

Este concepto, más allá de las herramientas tecnológicas con las que está construido, redefine el concepto de confianza y es ahí en donde radica el potencial disruptivo. La confianza, el ladrillo de las sociedades a lo largo de la historia de la civilización humana, se convierte en un elemento que blockchain incorpora por defecto y de manera digital eliminando la necesidad de validar la autenticidad de la información y nos permite generar nuevas interacciones.

Blockchain lleva el proceso de toma de decisiones a un nivel de descentralización sin precedentes y nos permite transferir valor digital sin necesidad de delegar la confianza, de tener intermediarios, de manera anónima y sin riesgo de que esa información sea alterada, eliminada o censurada.

Durante los últimos cinco años, estos intercambios de valor han evolucionado siendo automatizados y estandarizados mediante contratos inteligentes. Los contratos inteligentes o smart contracts consisten en un conjunto de códigos que codifican estos intercambios de valor siguiendo una serie de eventos predefinidos tales como la validación de la identidad, la entrega de un producto o la cesión de una propiedad.

Así, un smart contract se diseña para incentivar una acción de manera inteligente e inclusive dinámica dependiendo de la persona, organización o dispositivo con el que interactúe. ¿Quién valida los contratos? Todos y nadie: lo hace la red de nodos que hace parte de blockchain. Estos smart contracts funcionan con un combustible: los tokens.

En el mundo de blockchain y las criptomonedas, un token representa la unidad de valor de un sistema económico inteligente y digital. Los tokens motivan un comportamiento esperado entre agentes de una red incentivando (financieramente) comportamientos deseados tales como la realización de un contrato inteligente, la validación del mismo o el mantenimiento de la red. Más allá de los intercambios económicos y los incentivos financieros, un token se puede diseñar con una serie de contratos inteligentes que estimulen comportamientos pro-sociedad capturando valores en común tales como privacidad, autonomía, medio ambiente, transparencia, entre otros.

Tokenización de la energía

Tomando estos elementos constructivos de los sistemas económicos inteligentes (blockchain, smart contracts y tokens) es posible hacer un matchmaking entre sus beneficios y las necesidades de los sistemas eléctricos modernos. Blockchain responde casi que de manera natural al nuevo paradigma del sector facilitando la integración de nuevos agentes (ciudadanos) y tecnologías (solar, almacenamiento) mediante la creación de nuevos modelos de negocio que se salen completamente de la arquitectura tradicional del mercado y nos llevan a repensar un modelo distribuido y abierto.

En conclusión, la tokenización invita a todos los usuarios de energía a repensar la forma en cómo se puede interactuar con el mundo de la energía, el sistema eléctrico y las empresas de energía.

Las nuevas tecnologías abren el espectro a la innovación no solo para que cualquier persona o empresa pueda ser dueño de su propia energía sino para que las empresas de energía, desde su posición como líderes naturales del sector, impulsen la transformación hacia sistemas bajos en carbono, digitales, accesibles, democráticos y descentralizados.

Fuente: https://www.grupobancolombia.com/wps/portal/empresas/capital-inteligente/tendencias/innovacion/tokenizacion-de-la-energia

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Alemania es pionera de una transformación histórica a la que llama Energiewende, una revolución energética que, según los científicos, todos los países deberemos completar tarde o temprano si queremos evitar una catástrofe climática. Alemania va a la cabeza de las grandes naciones industrializadas. El año pasado obtuvo en torno al 27 % de su electricidad de fuentes renovables tales como la energía eólica y solar, el triple que hace un decenio. El cambio se aceleró tras la fusión de la central nuclear de Fuku­shima, en Japón, a raíz de la cual la canciller Angela Merkel anunció que Alemania clausuraría sus 17 reactores nucleares antes de 2022. Hasta la fecha se han cerrado nueve, y las energías renovables han compensado la pérdida con creces.

Alemania, la cuarta economía del mundo, ha prometido algunos de los recortes de emisiones más contundentes y planean hacerlo de la siguiente manera: en 2020, un 40% respecto de 1990, y en 2050, al menos un 80%.

Ahora mismo el cumplimiento de esas promesas está en el aire. La revolución alemana nació de la sociedad: a ciudadanos particulares y Genossenschaften (cooperativas) energéticas corresponde la mitad de las inversiones realizadas en renovables. Pero las empresas energéticas tradicionales, que no previeron la revolución, presionan al Gobierno de Merkel para que pise el freno. El país sigue obteniendo bastante más electricidad del carbón que de las renovables. Y la Energiewende tiene por delante un camino todavía más largo en los sectores del transporte y la ca­­lefacción, que en conjunto emiten más dióxido de carbono (CO2) que las centrales energéticas.

La Energie­wende llevará mucho más tiempo e implicará hasta al último alemán: más de 1,5 millones de ellos, cerca del 2 % de la población, ya están vendiendo electricidad a la red. «Es el proyecto de toda una generación; no estará listo hasta 2040 o 2050, y es complicado –afirma Gerd Rosen­kranz, analista del laboratorio de ideas berlinés Agora Energiewende–. Para los consumidores finales supone un encarecimiento de la electricidad. Aun así, si en una encuesta pregunta a la gente si está a favor de la Energiewende, el 90 % le dirá que sí.»

Foto y artículo tomados de: https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/grandes-reportajes/revolucion-energetica-en-alemania-2_9762/10

 

Un grupo de estudiantes de la Universidad McGill en Montreal creó el proyecto Mochila Soular. El mismo consiste en un bolso diseñado para que alumnos de las distintas zonas rurales de África puedan transformar la luz del sol en energía eléctrica y así poder utilizarla durante la noche.

La organizadora del proyecto es Salima Visram, una jóven oriunda de Kenia que se encuentra haciendo sus estudios en Montreal. La iniciativa surgió luego de que Visram se decidiera por ayudar a los habitandes de su pueblo que no cuentan con los recursos para poder incorporar en sus casas paneles solares ya que la energía eléctrica por cable no llega al lugar.

El funcionamiento de las Mochilas solares consta de un panel que recibe la luz solar convirtiéndola en energía que se almacena en baterías que luego pueden utilizarse por ejemplo para iluminar casas. Cabe destacar que en la actualidad la forma tradicional de iluminar espacios en esta zona de África es con estufas de Kerosene, un recurso costoso y muy peligroso si no se toman las medidas de seguridad pertinentes.

La decisión de utilizar las mochilas de los estudiantes, se debe al recuerdo de Visram de pasar largas horas caminando con su bolso a cuesta bajo el sol para ir y volver de la escuela. Con tres o cuatro horas de esta exposición al sol, las baterías permitirán mantener encendida una lámpara led durante unas 8 horas.

El proyecto, se encuentra presentado en plataformas de crowdfunding logrando cumplir con su objetifvo inicial por lo que en poco tiempo comenzarán a fabricar las primers 2 mil mochilas. En esta primera etapa, el producto será totalmente gratuito, aunque en un futuro deberán comenzar a cobrarlas. Para que esto no suceda, ya se encuentran reuniéndose con orgnanizaciones como UNICEF, para poder expandir la iniciativa por todo el continente.

La propia Salima explica el funcionamiento de su proyecto con este Video:

 

China es el país con más granjas de este tipo,  la combinación de energía solar y agricultura plantea soluciones claras a un problema que se venía presentando desde inicios de la década gracias a la predilección que ganaban las granjas solares frente a las plantaciones agrícolas en todo el mundo.

Ante la necesidad de potenciar el uso de energías renovables antes de 2030, de acuerdo con las metas de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en pro del cambio climático, alternativas como las granjas solares se han posicionado con fuerza en países como China y Estados Unidos.

Como una solución viable al respecto, se ha empezado a hablar de la “agrovoltaica”, que consiste en la unión de paneles solares y terrenos agrícolas que no solo contribuyen a crear una agricultura sustentable, sino que también solucionan el problema del espacio que existía entre estos dos aspectos.

Según estudios de la Universidad de Stanford, este modelo es totalmente funcional en casos como las plantas de ágave, utilizadas para producir etanol y que ha probado su resistencia en climas secos, además de que requiere un consumo mínimo de agua para su supervivencia. Esto también permite denotar que el desierto podría ser un lugar más amigable para la agricultura, de acuerdo con los investigadores.

Además de los alimentos, existen otras maneras de combinar las plantas y la energía solar de acuerdo con reportes del Laboratorio Nacional de Energía Renovable de Estados Unidos. Gracias a ello, los granjeros han considerado la localización de paneles solares en zona de poco uso de sus granjas. Dicha metodología podría generar suficiente energía “para suplir las necesidades de un estado”.

Tomado de: https://www.agronegocios.co

Imagen: http://globalaxxis.cl/

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