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Se trata de los incentivos contemplados en la Ley 1715: deducción de renta, exclusión del IVA, depreciación acelerada y quita de aranceles para productos vinculados a fuentes de energías renovables.

Esta semana la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) publicó datos actualizados hasta el 30 de septiembre sobre los proyectos de energías renovables no convencionales (FNCE) que se han anotado para recibir los beneficios tributarios que concede la Ley 1715.

Según el reporte, hubo recepción de un total de 1.052 proyectos. El 92% de ellos (964) corresponden a emprendimientos de energía solar fotovoltaica; le siguen las minicentrales hidroeléctricas (37); luego las plantas de biomasa (34); y finalmente, los eólicos (16).

Cabe destacar que de esos emprendimientos, 630 ya han recibido sus certificados para comenzar a obtener los beneficios tributarios. Según pudo saber Energía Estratégica, esos proyectos suman una capacidad instalada de 3.353 MW.

En ese universo de iniciativas aprobadas, 568 son solares fotovoltaicas, las cuales totalizan 1.314,83 MW. Pero las que dominan en cuanto cantidad de potencia son las eólicas (14 en total), que representan: 1.841 MW. Le siguen las minicentrales hidroeléctricas: 27 por 103,9 MW. Y finalmente los emprendimientos de biomasa: 20 por 93,99 MW.

No obstante de estos buenos resultados, se espera que paulatinamente haya un aumento en la cantidad de emprendimientos que pudieran llegar a presentarse, teniendo en cuenta que a principios de septiembre el Gobierno de Colombia lanzó la Resolución 203, que facilita la diligencia de los incentivos.

Del mismo modo, con el correr de los días hay expectativas de que la UPME entregue certificados con mayor celeridad. La resolución instruye a que el procedimiento de entrega de los beneficios que dicta la Ley 1715 demore un total de 45 días.

Los beneficios fiscales

De acuerdo a la Ley 1715, los proyectos de energías renovables accederán a  beneficios tributarios de deducción de renta, exclusión del IVA, depreciación acelerada y quita de aranceles para productos vinculados a fuentes de energías renovables.

Tomado de: https://www.energiaestrategica.com/colombia-expide-beneficios-tributarios-para-proyectos-de-energias-renovables-por-mas-de-3-300-mw/

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Según un informe reciente de XM, ente administrador de energía en Colombia, desde el 20 de marzo y al 16 de abril pasado se redujo la demanda energética en un 15%, producto de la cuarentena obligatoria que comenzó en algunos Departamentos y luego –desde el 25 de marzo- rigió para todo el país.

Para Pablo Corredor, especialista en renovables y Gerente de la firma PHC, este escenario de reducción de la demanda y presumiblemente caída en los precios de la energía podría redireccionar el mercado eléctrico potenciando otros segmentos.

“Si el Producto Interno Bruto (PIB) cae mucho por la recesión económica, eso va a tener un efecto en la demanda para los próximos dos o tres años”, observa el especialista.

En ese marco, considera que podría empezar a acotarse el margen de inversión para grandes proyectos, tanto eólico, solar como hidroeléctricos y termoeléctricos.

De acuerdo a un informe de la consultora Antuko, por el aislamiento social la Bolsa de Energía alcanzó el mínimo semanal del año la semana anterior (USD 48/MWh).

Fuente: Antuko

En efecto, el Gerente de PHC opina: “Creo que lo que restará de este año, cuando salgamos de este problema -del Coronavirus-, y el año entrante estará muy enfocado a Generación Distribuida, especialmente con fuentes fotovoltaicas”.

Corredor, quien forma parte de la lista de expertos que conforman la Misión para la Transformación Energética, destaca el funcionamiento del marco regulatorio colombiano de autogeneración a partir de fuentes renovables, que comenzó a regir en 2018 y que ha tenido un éxito relativo en la cantidad de conexiones que se están llevando a cabo.

Según el especialista, en un plazo promedio de 7 años un usuario puede amortizar la inversión de equipos fotovoltaicos. Pero mientras mayor es el consumo de energía ese tiempo puede reducirse en apenas 4 o 5 años.

Sin embargo existen reclamos de desarrolladores de proyectos que dicen que los Operadores de Red solicitan requerimientos exagerados para algunas conexiones demorando las habilitaciones. Para Corredor se trata de desconocimientos propios de un mercado en crecimiento que “poco a poco irá cambiando”.

“Ellos en lugar de oponerse podían desarrollar modelos de negocios más innovadores y creativos utilizando también las renovables a pequeña escala”, indica. Y confía que hay algunos distribuidores de energía que están analizando volcarse a esta área.

Fuente: https://www.energiaestrategica.com/efecto-coronavirus-pronostican-que-la-recesion-en-colombia-podria-incentivar-el-desarrollo-de-la-generacion-distribuida/

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Al igual que muchos otros países, Colombia necesita y ha empezado a experimentar una transición hacia un nuevo paradigma energético caracterizado por cinco grandes tendencias, también conocidas como las 5Ds:

  1. La descarbonización, bajo la cual se diseñan los sistemas modernos para disminuir su contribución al cambio climático y mejorar la resiliencia. La descarbonización ha sido el propósito de países como Alemania, que decidieron renunciar completamente a la energía nuclear y al carbón o Suecia, que tiene contemplado prohibir los vehículos a gasolina en algunos años.
  2. La descentralización, caracterizada por la integración de recursos energéticos distribuidos (DERs) de generación y almacenamiento (tales como la energía solar fotovoltaica en techo, las baterías y los vehículos eléctricos o baterías móviles) que son instalados por los usuarios “detrás del medidor” eléctrico, es decir, sin consultarlo con ninguna empresa de energía. Estos recursos no solo mejoran la eficiencia al nivel de cada usuario, sino que le da el poder de tomar decisiones como generar, almacenar e incluso vender energía.
  3. La digitalización, una macrotendencia presente en todos los ámbitos de nuestra vida, dada por las tecnologías de información que permiten nuevas formas de interacción entre las personas, empresas y máquinas. Las apps, blockchain, la inteligencia artificial y otras tecnologías forjan el camino hacia una economía digital.
  4. La democratización, liderada por la necesidad de sacar de la pobreza energética a las más de 1.000 de personas que actualmente no tienen acceso a electricidad, así como por la intención de empoderar a todos los ciudadanos a tomar decisiones sobre el futuro de su suministro energético tales como ser independientes o preferir energía limpia.
  5. La desregularización, como un resultado de las anteriores tendencias, le da el paso a nuevos actores, innovadores y emprendedores a jugar en el mundo de la energía tradicionalmente dominado por un puñado de empresas de energía.

El rediseño del mercado

La estructura de mercado del sector en Colombia tomó forma a mediados de los 90s gracias a la ley de servicios públicos y ley de energía eléctrica que permitió la entrada de las empresas. Este esquema fue pensado para ser operado por pocos actores de gran envergadura y con un sistema de suministro unidireccional que va desde los grandes centros de generación a los consumidores finales. 

Sin embargo, bajo el nuevo paradigma de las 5Ds, la integración de nuevas tecnologías energéticas y digitales, así como nuevos agentes de mercado (ciudadanos, empresarios) con intereses y comportamientos particulares, genera grandes retos en la planeación y operación del sistema.

Cada vez es más fácil encontrar prosumidores de energía, es decir, usuarios que no solo consumen energía, sino que también generan su propia energía e inclusive podrían vender sus excedentes a la red. Tal es el caso de empresas como Nutresa o el Aeropuerto El Dorado, así como un creciente número de personas que viven en inmediaciones de Medellín, Bogotá y Barranquilla.

Los prosumidores suministran energía a la red con parámetros de confiabilidad y operación muy diferentes a los tradicionales, altamente dependientes de las condiciones climáticas (radiación solar, viento) y basados en las preferencias de cada prosumidor que pueden ser tan diversas como las de cualquier otro mercado.

Además, esta nueva topología tiende a dejar de lado a los agentes intermediadores tradicionales ya que, en principio, hay una mayor proximidad entre la generación y el consumo y una menor necesidad de infraestructura tradicional tales como las grandes líneas de transmisión que atraviesan países.

Este nuevo esquema de mercado, que además debe armonizarme con la operación y control de nuestras redes eléctricas para garantizar un suministro confiable y seguro, debe tener la capacidad de coordinar a un gran grupo de participantes autónomos, es decir, usuarios residenciales, empresas, vehículos eléctricos, empresas de energía, utilizando tecnologías digitales para comunicar e intercambiar energía con base en preferencias individuales.

Si actualmente las redes eléctricas se diseñan y se controlan como una serie de recursos propios (cables, transformadores, generadores), en el futuro cercano se deben planear y operar con base en lo que cada usuario desee como, por ejemplo, cargar un vehículo a cierta hora o instalar más paneles en el techo. En este esquema, cada quién busca maximizar su utilidad, tomando decisiones en tiempo real (gracias a las apps), de manera transparente, simple y conveniente. En muchos países, las personas pueden delegar esas decisiones a un Smart Bot o aplicación inteligente que cargue las baterías y encienda ciertos electrodomésticos cuando la tarifa de energía es inferior y venda energía de sus paneles cuando la tarifa aumenta.

Blockchain y Tokenización

Blockchain (o cadena de bloques) promete ser una de las innovaciones más disruptivas de las últimas décadas. ¿Cómo funciona? Es una base de datos que no está en un solo lugar, sino que cada participante de una red blockchain tiene una copia de la misma, y es virtualmente imposible de modificar no solo por la dificultad computacional, sino porque crea una lógica económica que desincentiva cualquier comportamiento que vaya en contra de la red y es la misma red de usuarios la que, mediante el consenso (democrático, automático, digital) entre miles o millones de usuarios, valida los intercambios de información entre los nodos.  

Este concepto, más allá de las herramientas tecnológicas con las que está construido, redefine el concepto de confianza y es ahí en donde radica el potencial disruptivo. La confianza, el ladrillo de las sociedades a lo largo de la historia de la civilización humana, se convierte en un elemento que blockchain incorpora por defecto y de manera digital eliminando la necesidad de validar la autenticidad de la información y nos permite generar nuevas interacciones.

Blockchain lleva el proceso de toma de decisiones a un nivel de descentralización sin precedentes y nos permite transferir valor digital sin necesidad de delegar la confianza, de tener intermediarios, de manera anónima y sin riesgo de que esa información sea alterada, eliminada o censurada.

Durante los últimos cinco años, estos intercambios de valor han evolucionado siendo automatizados y estandarizados mediante contratos inteligentes. Los contratos inteligentes o smart contracts consisten en un conjunto de códigos que codifican estos intercambios de valor siguiendo una serie de eventos predefinidos tales como la validación de la identidad, la entrega de un producto o la cesión de una propiedad.

Así, un smart contract se diseña para incentivar una acción de manera inteligente e inclusive dinámica dependiendo de la persona, organización o dispositivo con el que interactúe. ¿Quién valida los contratos? Todos y nadie: lo hace la red de nodos que hace parte de blockchain. Estos smart contracts funcionan con un combustible: los tokens.

En el mundo de blockchain y las criptomonedas, un token representa la unidad de valor de un sistema económico inteligente y digital. Los tokens motivan un comportamiento esperado entre agentes de una red incentivando (financieramente) comportamientos deseados tales como la realización de un contrato inteligente, la validación del mismo o el mantenimiento de la red. Más allá de los intercambios económicos y los incentivos financieros, un token se puede diseñar con una serie de contratos inteligentes que estimulen comportamientos pro-sociedad capturando valores en común tales como privacidad, autonomía, medio ambiente, transparencia, entre otros.

Tokenización de la energía

Tomando estos elementos constructivos de los sistemas económicos inteligentes (blockchain, smart contracts y tokens) es posible hacer un matchmaking entre sus beneficios y las necesidades de los sistemas eléctricos modernos. Blockchain responde casi que de manera natural al nuevo paradigma del sector facilitando la integración de nuevos agentes (ciudadanos) y tecnologías (solar, almacenamiento) mediante la creación de nuevos modelos de negocio que se salen completamente de la arquitectura tradicional del mercado y nos llevan a repensar un modelo distribuido y abierto.

En conclusión, la tokenización invita a todos los usuarios de energía a repensar la forma en cómo se puede interactuar con el mundo de la energía, el sistema eléctrico y las empresas de energía.

Las nuevas tecnologías abren el espectro a la innovación no solo para que cualquier persona o empresa pueda ser dueño de su propia energía sino para que las empresas de energía, desde su posición como líderes naturales del sector, impulsen la transformación hacia sistemas bajos en carbono, digitales, accesibles, democráticos y descentralizados.

Fuente: https://www.grupobancolombia.com/wps/portal/empresas/capital-inteligente/tendencias/innovacion/tokenizacion-de-la-energia

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Facebook tiene como objetivo usar 100% energía renovable para el final de este año. Para lograr esto, acaba de invertir cientos de millones de dólares en una granja de energía solar cerca de uno de sus data center más grandes en Texas, Estados Unidos.

La nueva granja comprada por Facebook sería dos veces más grande que el Central Park de Nueva York. De acuerdo con el portal FastCompany, esta estaría en construcción; la inversión sería la primera de la empresa en este sector (no sería una compra a terceros) y habría sido de cientos de millones de dólares (no se han hecho publicas cifras específicas).

En agosto de 2018, Facebook se comprometió a reducir su huella de carbono para el 2020. Desde entonces, la empresa ha firmado contratos de largo plazo con compañías de producción de energía solar y eólica.

“Siempre buscamos nuevas formas y flexibilidad para alcanzar nuestro objetivo de energía renovable”, le dijo Peter Freed, director del proyecto de energía renovables de Facebook a FastCompany. La granja tiene un tamaño de 4.600 acres (alrededor de 1.861 hectáreas), puede producir 379 megawatss. Esto significa que la empresa podría producir la energía necesaria para 300.000 casas.

Las ventajas para Facebook de invertir en energías renovables

Facebook habría solicitado un prestamos de 416 millones de dólares para invertir en su proyecto de energía solar y específicamente en la granja de Texas. De acuerdo con el portal Yahoo Finance esto es solo una porción del costo total de la inversión.

Facebook es un inversor de capital fiscal en la granja solar. Esto significa que  podrá aprovechar créditos de impuestos fiscales generados por el proyecto.

La red social no solo usará la energía en su propio data center, además, le venderá energía a Shell, que a su vez la revenderá a terceros.

Tomado de: https://www.enter.co/cultura-digital/negocios/facebook-granja-energia-solar/

 

Con la cuenta regresiva en marcha para la expedición del decreto que fija los lineamientos de política pública para la contratación a largo plazo de proyectos de generación no convencional de energía renovable, el país da un paso gigante para que las fuentes eólica y solar sean ficha clave dentro del Sistema Interconectado Nacional (SIN).

Así, una país como Colombia, que se ubica de manera privilegiada en una zona ecuatorial para recibir no solo los vientos del Caribe, sino además una alta radiación solar, puede desarrollar proyectos de generación renovable, y gracias a la normatividad próxima a salir, en ofrecer energía a la matriz.

Con la reglamentación de la Ley 1715 por parte de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), se estableció que industrias de diversos sectores que producen su propia energía puedan vender sus excedentes a precio de bolsa, que sube en épocas de sequía.

También se exonera del pago de aranceles a quienes importen equipos para el montaje de una planta solar u otras de energías no convencionales, como la eólica,por lo que hoy cada vez más compañías y propiedades privadas y comerciales están generando su propia energía a través de paneles solares.

CAPACIDAD EN GENERACIÓN DE PROYECTOS RENOVABLES

Para la Upme, los 215 proyectos aprobados tienen una capacidad estimada de más de 1.240 megavatios (Mw), que entrarían a garantizar la confiabilidad en la canasta energética del país.

En el departamento de La Guajira se desarrollan los proyectos con mayor capacidad de generación, 925 Mw, con iniciativas de generación eólica. Le siguen Cesar con 100 Mw; Santander con 80 Mw; el Valle del Cauca con 67,79 Mw,y Caldas y Quindío con 11,54 Mw y 4,50 Mw, respectivamente.

Fuente: Portafolio.com

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